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Juan Félix Bravo completó ayer con éxito la
primera de las tres etapas que componen la Travesía del Mediterráneo
2009 en moto de agua, un reto en el que el piloto de Fuenlabrada
deberá recorrer más de 1.200 kilómetros en solitario, sin apoyo
alguno y teniendo que hacer frente a las adversas condiciones que
presenta el mar en algunas zonas del Mediterráneo y que tendrá su
punto más complicado con el paso por el Estrecho de Gibraltar.
El piloto de Fuenlabrada partió de la localidad
castellonense de Benicarló a las nueve y media de la mañana. A esa
hora, autoridades, aficionados y colaboradores despedían a Juan
Félix con el convencimiento de que el piloto iba a ser capaz de
resistir casi toda una jornada entera sobre la moto hasta llegar a
La Manga, en Murcia.
Y así fue, a las seis menos cuarto de la tarde,
Juan Félix Bravo aparecía por el puente del canal de Tomás Maestre,
punto fijado para la conclusión de la primera etapa.
El trayecto fue “muy duro, durísimo”, según
reconocía el propio piloto nada más bajarse de la moto. Hasta
entonces, sus únicas paradas habían sido para repostar y para
hidratarse.
Afortunadamente, el tiempo acompañó durante toda
la jornada, lo que propició que las condiciones del mar fueran
sensiblemente mejores que las que se esperaban para estas fechas del
año.
Tras la paliza de este primer día, Juan Félix
Bravo declaró que ya estaba “deseando” que llegara la segunda
jornada “para seguir con este apasionante reto”.
Hoy, Juan Félix Bravo partirá desde La Manga, en
aguas de Murcia, y concluirá en Motril, ya en la provincia
granadina.

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